sin buscarlo, siempre terminabas apareciendo. en las personas que conocía, en los gestos mínimos de alguien, en las cosas que creía nuevas. todo, de una forma u otra, me devolvía a ti. no porque intentara reemplazarte, sino porque tu aroma ya estaba en todas partes.no te escribo desde la añoranza (no tanto, al menos), sino desde la promesa que te demostraré. en cuidarte, en quedarme, en no estropear lo que me vuelves a confiar así sea de a poco. en no romper lo que aún puede florecer.eres la mujercita de mi vida y esta vez pienso estar a la altura.